El fin de una era del capitalismo financiero
Por Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique
Los terremotos que sacudieron las Bolsas durante el pasado “septiembre negro” han precipitado el fin de una era del capitalismo. La arquitectura financiera internacional se ha tambaleado. Y el riesgo sistémico permanece. Nada volverá a ser como antes. Regresa el Estado.
El desplome de Wall Street es comparable, en la esfera financiera, a lo que representó, en el ámbito geopolítico, la caída del muro de Berlín. Un cambio de mundo y un giro copernicano. Lo afirma Paul Samuelson, premio Nobel de economía: “Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo.” Se termina el período abierto en 1981 con la fórmula de Ronald Reagan: “El Estado no es la solución, es el problema.” Durante treinta años, los fundamentalistas del mercado repitieron que éste siempre tenía razón, que la globalización era sinónimo de felicidad, y que el capitalismo financiero edificaba el paraíso terrenal para todos.
Por Germán Piniella
A menudo hay meteorólogos sin pudor que luego de anunciar que "Mañana habrá un día soleado y sin nubes", ven inmutables cómo desde el amanecer siguiente hasta la noche los cielos se abren en interminables aguaceros. El cielo se encapota y la lluvia arremete sin compasión ni tregua contra los confiados ciudadanos que salieron sin paraguas ni capa de agua. Ni una nube se esfuma, ni un rayito de sol asoma. Y ellos entonces aparecen nuevamente en la pantalla y sin el menor recato aclaran: "Hoy ha estado lloviendo todo el día". De lo avisado el día anterior, nada. De los presagios en que el público confió, cero. Más que predecir el tiempo, hacen la autopsia del clima. Y echan tierra sobre el fallido pronóstico anterior.
No todos son así. Los hay que explican honestamente que el cambio súbito se debió a una u otra causa, que el pronóstico nunca es ciento por ciento certero, y que el tiempo trastocado fue debido a determinadas condiciones inesperadas en una u otra capa de la atmósfera o a consecuencia del cambio climático o a cualquier otra razón lógica y científica. O a que sencillamente se equivocaron. Son los que no se consideran infalibles.
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Radar Cubano
Tremendo
lío el de Lincoln
“Yo
viajé con él [Luis Fortuño, congresista
puertorriqueño] a Miami a llevarle un dinero a un congresista
americano. [...] pregúntenle a él quien fue a
llevarle
un dinero al congresista Lincoln Díaz-Balart sentado
conmigo en primera clase en American Airlines”.
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Jorge
de Castro Font,
quien fue arrestado por el FBI y acusado de 32 cargos de corrupción.
El Partido Demócrata de la Florida pregunta: ¿Se reunió Lincoln Díaz-Balart con el senador puertorriqueño Jorge de Castro Font y con Luis Fortuño? ¿Aceptó $50,000 en efectivo? ¿Dónde fue reportado ese dinero? ¿Existe alguna prueba de estas contribuciones y un registro de las mismas?